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Cirugía de Vía Lagrimal

 

Patología de la Vía lagrimal

Cada lágrima producida debe ser drenada por un sistema que lleva el líquido al interior de la nariz y, finalmente, a la garganta. Esto permite un flujo que evita la acumulación y, a la vez, permite la renovación del fluido lagrimal, algo importante para el buen funcionamiento del sistema visual.
Si ocurre una obstrucción de la vía lagrimal, surge una proliferación de agentes infecciosos lo que puede, además de causar el lagrimeo propio de la acumulación dada, generar infecciones a repetición.
En recién nacidos, hasta un 30 % de los niños puede tener una una obstrucción de la vía lagrimal, la que va cediendo en la gran mayoría de los bebés, antes del año gracias a masajes y manejo antibiótico.
Por eso la presencia de conjuntivitis reiteradas y profuso lagrimeo en su niño debe obligar a consultar.
En adultos, tras los estudios de rigor, muchas veces se requiere de cirugías para la resolución de la patología de la vía lagrimal.
Se trata de la cirugía indicada ante una obstrucción de la vía lagrimal que no pudo ser resuelta mediante tratamiento farmacológico reiterado. Es una afección relativamente frecuente.
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¿Cuáles suelen ser los principales objetivos a conseguir?


Eliminar las infecciones orbitales por mal drenaje lagrimal.
Corregir una molesta epifora (lagrimeo).
La obstrucción lagrimal es un problema relativamente frecuente en recién nacidos. Hasta un 50% de los recién nacidos presenta este problema. Afortunadamente, el desarrollo del canal lacrimonasal se completa después del nacimiento, y sólo el 5% de los niños afectados presentarán este problema después de 2 meses de vida.
La localización más habitual de la obstrucción es en el canal lacrimonasal, un conducto por el que transitan las lágrimas antes de llegar a la nariz. Este conducto está revestido en su parte interna por una mucosa.
Las obstrucciones lagrimales en los adultos se solucionan quirúrgicamente. No es posible remediar este problema con procedimientos no quirúrgicos. Dependiendo de la localización, la solución quirúrgica es:
Dacriocistorrinostomía: Esta operación produce un by-pass de la vía lagrimal, haciendo una nueva comunicación a la nariz.
Desobstrucción de puntos lagrimales: Este procedimiento está destinado a la apertura quirúrgica de los puntos lagrimales, cuando estos se encuentran obstruidos. Es una microcirugía mínimamente invasiva, ya que se realiza con anestesia local en forma ambulatoria.


Obstrucción congénita de la vía lagrimal (Sondaje)


En el recién nacido la obstrucción de la vía lagrimal es la anomalía congénita más frecuente del sistema lagrimal, y aparece en el 20-30% de los bebés, pero en el 90% de los casos se resuelve espontáneamente en las primeras semanas de vida. Se estima normal un retraso de tres semanas desde el nacimiento para la completa formación del conducto, pero a partir de los tres meses se considera patológico.
A veces se produce infección por la falta de lavado lagrimal natural, esta se reconoce en el recién nacido porque presenta un lagrimeo constante y se le forman secreciones en el fondo de saco conjuntival. El tratamiento es inicialmente conservador, y si se infecta se aplican descongestionantes nasales, antibióticos y masajeo de la zona. Si a los seis meses no se ha resuelto espontáneamente está indicado realizar un sondaje de la vía lagrimal